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Educación

Estudiantes de comunidades indígenas y afro, los principales beneficiarios de las sedes educativas que el Fondo Adaptación ha entregado en Chocó.

La inversión total hecha por la Entidad durante el gobierno del Presidente Duque en este departamento ha sido de $34.466 millones, que han beneficiado a 1.345 estudiantes, con la entrega de 13 instituciones.

Para llegar hasta Santa Genoveva de Docordó un caserío de la etnia Wounaan que hace parte del municipio Litoral del San Juan, a orillas de un brazo del río San Juan, es necesario hacer un recorrido en lancha, desde Buenaventura, por el Mar Pacífico, de más de dos horas y media.

Aquí el Fondo Adaptación construyó, con el acompañamiento de la comunidad, la Escuela Rural Indígena Olga Melba. Esta institución educativa es una de las 13 que la Entidad entregó en el departamento del Chocó: siete en el Litoral del San Juan y seis en Quibdó.

El profesor Irving Cárdenas, un chocoano puro que lleva más de 20 años como educador, aún conserva los dibujos que diseñó junto con los demás educadores y varios padres de familia de la comunidad Unión Balsalito.

“Esos dibujos los hicimos porque, desde el Fondo Adaptación nos preguntaron cómo queríamos que se construyera la escuela; entonces toda la comunidad respondió que en forma circular y palafítica, es decir, con un diseño similar al de nuestras viviendas, para no romper con los orígenes ancestrales de comunidades como las de Unión Balsalito”, explicó el profesor Cárdenas, rector de la institución.

La Escuela Rural Indígena Olga Melba se encuentra a sólo 15 minutos de la costa; tiene capacidad para recibir 182 estudiantes y fue construida con un diseño palafítico, lo cual evita las inundaciones ocasionadas por las crecientes del río San Juan y de la marea alta.

“La gente que viene de otras partes de Colombia se impresiona por la belleza de nuestra institución educativa. Sus aulas de clase son circulares, ventiladas y luminosas, lo que las hace agradables para los estudiantes. Con este tipo de construcciones, se ha evitado la deserción escolar”, añadió el docente.

Para el profesor Cárdenas “gracias a estas modernas estructuras, se le está dando educación de calidad a los estudiantes y despertado el sentido de pertenencia de los profesores y padres de familia. Definitivamente estamos gozando de unas sedes que transforman el conocimiento”.

Respetando las necesidades sociales, culturales y geográficas, el Fondo Adaptación ha beneficiado a 344 niños y niñas de cinco comunidades indígenas Wounaan.  Además, en el departamento del Chocó se han beneficiado a otras comunidades como Tío Cirilo, Guarataco, Buena Vista y Santa Rosa de Pangara, también pertenecientes al municipio Litoral del San Juan.

Las otras seis instituciones educativas entregadas por el Fondo Adaptación en el municipio Litoral del San Juan son:

  • Escuela Rural Mixta María Auxiliadora de Isla Mono, para 102 estudiantes. Inversión: $3.458 millones.
  • Sede Indígena Santa Catalina (Tío Cirilo), para 46 estudiantes. Inversión: $1.657 millones.
  • Sede Indígena Guarataco, para 50 estudiantes. Inversión: $1.817 millones.
  • Sede Indígena de Buenavista, para 32 estudiantes. Inversión: $1.871 millones.
  • Sede La Milagrosa, para 23 estudiantes. Inversión: $1.719 millones.
  • Escuela Rural, Sede indígena Santa Rosa, para 34 estudiantes. Inversión: $1.752 millones.    

El Fondo Adaptación también ha beneficiado a más de mil estudiantes de 9 comunidades afro: 876 en la capital, Quibdó y 125 en Litoral del San Juan.

En Quibdó, la Entidad ha entregado seis instituciones educativas adaptadas al cambio climático, mejorando las condiciones para que la comunidad estudiantil, en su mayoría afro, reciba educación de calidad.   

Emiro Borja Palacios, rector desde hace 7 años de la Institución Educativa Santo Domingo de Guzmán, sede San Francisco de Caraño, de Quibdó, recordó las dificultades por las que pasaron los 180 estudiantes durante el tiempo que permanecieron recibiendo clases en una casa arrendada, cuyas habitaciones servían como aulas de clase.

“El calor y las incomodidades de esas habitaciones no nos permitían un buen desempeño, ni a los alumnos, ni a los profesores”, contó el educador. Dijo que, aparte de las incomodidades, la casa arrendada se ubicaba en un sector de Quibdó. con muchos problemas sociales, donde rondan los grupos delincuenciales, al acecho de los jóvenes.

“Estamos muy agradecidos con el Gobierno Nacional y el Fondo Adaptación por entregarnos esta moderna sede de 899 metros cuadrados y ocho aulas, que reúne todas las condiciones para ofrecer una buena educación”, añadió.   

Destacó el hecho de que el Fondo hubiera entregado la nueva estructura del colegio Santo Domingo de Guzmán, dotada de una planta de agua potable. “Es una gran ventaja y gracias a eso, desde hace dos semanas, estamos trabajando bajo el modelo de alternancia, a través de dos turnos, entre 7 de la mañana y 12 del día, pero también estamos listos para la presencialidad, cuando lo dispongan las autoridades educativas”.  

Las otras sedes entregadas por el Fondo Adaptación en Quibdó son:

  • Sede Rogelio Velásquez, para 528 estudiantes. Inversión: $5.068 millones.
  • Escuela Rural Mixta Calle Quibdó, para 78 estudiantes. Inversión: $1.887 millones.
  • Escuela Rural Mixta El Barranco, para 38 estudiantes. Inversión: $1.710 millones.
  • Escuela Rural Mixta de San Ceno, para 24 estudiantes. Inversión: $1.306 millones. 
  • Escuela Rural Mixta Boca de Purdú, para 28 estudiantes. Inversión: $1.620 millones.  
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