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Paz y Derechos humanos

Líderes sociales: presión, miedos y amenazas.

Por. Haidy Sánchez Mattsson

Como ya se sabe, pero poco parece poder hacerse para evitarlo, nuestros líderes sociales desde hace un tiempo para acá la están pasándola bien mal. Porque cuando se trata de la situación de seguridad, la violencia, el miedo y la zozobra siguen muy presentes en el mapa de Colombia. Escuchamos a diario sus historias de sufrimiento, dolor, desesperanza, zozobra y angustia, relacionados con casos de muertes y presiones psicológicas hacia estas personas. También escuchamos que reciben panfletos, amenazas, persecuciones, intimidaciones y lo peor: la pérdida de su libertad.

Ellos y ellas, que son promotores de varias causas para el bienestar de su comunidad, son defensores sociales y ambientales que cumplen una función indispensable para la construcción de la democracia de nuestra sociedad, y están viviendo un drama macabro.

¿Acaso nosotros, los que no estamos perseguidos, ni amenazados, hemos pensado cómo es vivir en miedo constante? Con seguridad no, porque cuando una sociedad normaliza las conductas que fijan lo que se considera aceptable o inaceptable muy rápidamente se cae en que las normas sociales se ven influenciadas y por esto no es extraño que fenómenos que se presentan que son inaceptables ya no impactan.

¿Cómo repercute el miedo en la salud mental? El miedo cuando es intenso y habitual, constituye un alto riesgo en la salud física y mental de los individuos. Investigadores explican la correlación directa entre problemas cardiovasculares, tensión arterial, problemas cutáneos, endocrinos con estados ansiosos y afectivos.

Un líder de una comunidad indígena del Chocó me explicó, por ejemplo, las implicaciones de ser líder. Su voz entrecortada narra sus vivencias. Los niveles de estrés son muy elevados. El miedo es desbordante, la preocupación es inmensa. Los panfletos y los mensajes son persistentes. Duerme muy pocas horas en la noche, su presión arterial es elevada, la angustia está siempre allí. A veces quiere irse y dejar todo, pero no lo hace por no dejar su territorio ni sus ancestros; él quiere seguir luchando por sus ideales y los de su comunidad.

En Colombia, ante la falta de igualdad, los niveles de pobreza y la exclusión social, se necesitan líderes y lideresas sociales. Pero parece ser que estas personas no tienen alternativas para seguir su lucha social y empoderarse psicológicamente. Ellos son la clave para ayudar a construir una sociedad saludable donde, lejos de ser una utopía, en Colombia se pueda vivir, pero para eso, ¡ellos también deben vivir!

Publicado por El Espectador.